Las Cosas Del Aire
A los duendes chisposos les encantaban las Cosas del Aire. Sí, esas que nadie ve, pero existen. Con sus trajes de colores chillones y sus alegres sonrisas que derramaban luz, iban todo el día de acá para allá y de allá para acá, buscando sorpresas voladoras. Cuando las encantraban, las apretaban fuertemente contra su pecho…